La creatividad humana, con principio… ¿y fin?

Hace 65 años Alan Turing (famoso por ser uno de los padres de la computación) utilizaba por primera vez un ordenador como instrumento musical. De eso quedó registro en un disco de acetato que fue degradándose con el tiempo hasta su reciente restauración digital en Nueva Zelanda. Aquí la grabación en cuestión:

 

 

Desde esa primer grabación de 1951 (ejecutada por una computadora que ocupaba una habitación entera) hasta hoy pasaron muchas cosas. Y entre esas cosas, hay una que sucedió en estos días que es cuando mínimo inquietante: la primera canción compuesta por una inteligencia artificial, “Daddy’s Car”. Así es, y aunque no me suena a hit ni creo que en el futuro inmediato empiecen a reemplazar a los compositores humanos, planta un precedente importante (e inquietante).

 

 

Me pasa lo mismo que cuando veo el éxito de series como Stranger Things (que utiliza MONTONES de técnicas de las neurociencias para enganchar emocionalmente al televidente). Es que me da miedito del día en que las máquinas generen todo el contenido de entretenimientos para nosotros, teniendo pleno conocimiento de qué es lo que nos gusta escuchar y moviliza nuestros sentimientos. El problema es que al mismo tiempo estarán destruyendo la creatividad humana y reemplazándola por fórmulas y algoritmos matemáticos.

Esperemos nunca perder esa chispa que nos hace buscar la novedad y la evolución, que finalmente es lo único que nos separa de una computadora.

Modo conspiranoia off.

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