Memorias del Corona Capital 16

El Corona Capital fue una locura. Y eso que yo me perdí el primer día. El propio James Murphy, de LCD Soundsystem, estaba incrédulo ante el lineup. Hablando al público expresó su sentir: que eramos todos (él incluido) privilegiados por ser parte de un festival así. Y la verdad es que sí, si te gusta la música de verdad te volvés loco. Había momentos donde estabas viendo algo, y tenías que dejarlo a regañadientes para ir corriendo a ver otra cosa. Pero esa otra cosa era una locura también, no podías no verlo. Aunque más no sea un cachito de cada uno.

Al inicio me tocó perderme como un idiota a Allah-las por estar comiendo tacos… pero empecé a compensar viendo por tercera vez en poco más de un año a los siempre geniales Wild Nothing. Mientras terminaba de bajar el sol presenciamos un rato (lo de un rato se repite en la anécdota) de Peter Bjorn and John que suenan frescos y traen alegría instantánea.

También tuve la suerte de ver un buen rato de los Super Furry Animals, que me encantaron y sorprendieron (debo confesarme ignorante de su carrera). De rebote vimos un poco a los Eagles of Death Metal, que justo estaban haciendo su genial cover de Save a Prayer de Duran Duran (el año pasado nos tocó escucharlos en el Lollapalooza de Buenos Aires). Todavía me pregunto como hacen para subir al escenario después de Le Bataclán, hay que tener huevos.

Mención aparte merece el show de Breakbot + banda completa. El combo de la banda incluía un súper bajista y una vocalista que se comía el escenario ella solita. Fue gracias al francés que tuvimos las piernas inútiles un buen rato: el set era básicamente una sobredosis de sonidos funkies que te hacían bailar aunque no quisieras. Después alcanzamos a ver 15 minutos bizarrísimos del show de Grimes (¡no me esperaba para nada que cante el Ave María mientras se revolcaba en el piso!).

Una de las cosas que más me dolió no ver al 100% fue Lana del Rey, quien canta todavía MEJOR que en los discos y me parecía un pecado tener que dejar de escuchar. Pero el pecado era menor que perderme a Kraftwerk, que a pesar de tener un fallo al inicio (que solucionaron de la forma más alemana posible) demostraron por qué son los putos amos de la música electrónica, obligándonos a una inmersión en el paraíso de las texturas y profundidades de sus paisajes sonoros.

Ya para este punto hubiese tirado la toalla de no ser porque para el cierre James Murphy y compañía estaban listos para demoler lo poco que quedaba de nuestros cuerpos, dejándonos con la sensación de… ¿esto acaba de pasar de verdad? La presentación de LCD Sondsystem fue contundente, golpeadora y nada menos. Decidí quedarme atrás, por la segunda fila de altavoces, y complementar la música con el espectáculo de los loquillos bailando en la pista más grande del Corona. Y me convertí en un loquillo más…

 

Como era totalmente imposible estar en todos lados a la vez y no pudimos estar el primer día, contamos con la (súper) ayuda de Lili Estrada, gracias al ojo de quien podemos compartirles algunos momentos del Corona 16:

 

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *