Encriptado en la simpleza: Amatria

Soy uno de los primeros en reconocer que la técnica musical es uno de los pilares en cualquier trabajo sonoro, entiendo y reconozco que la técnica hace al arte del artista, que lo define, que lo identifica. Pero mas allá de la técnica y de los recursos musicales que un artista puede adquirir, estoy convencido de que la sensibilidad musical es algo que no se adquiere, es algo que se tiene o no se tiene. Es la energía para interpretar una canción, es el mensaje que va adherido a la música y las palabras, y que no pide permiso para penetrarnos hasta nuestros mas secretos adentros.

Eso es Amatria, el equilibrio entre la técnica y la sensibilidad musical. Son guitarras, son teclados y son voces interpretados desde un lugar sencillo pero profundo. Hoy se encuentra en un proceso de mutación, experimentando en campos electrónicos, pero bajo la misma premisa de encriptar mensajes entrelazados en la profundidad que se encuentra entre la lírica y cada acorde y arreglo de Joni Antequera, un joven español que nos invita a interpretar ese mensaje entre líneas, ese mensaje que nos conecta con el verdadero significado de la música, el del poder de la teletransportación.

 

 

 

 

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