>>Cobertura AR<< Jacob Collier

Un destello de energía intensa. Un show satisfactorio en el que te olvidas del tiempo, manteniendo toda tu atención focalizada en este joven de apenas 23 años recién cumplidos. Jacob Collier. Un muchacho con mucha inventiva. Músico londinense, productor, arreglista, actor y poseedor de una enorme simpatía. Además de ropas coloridas, vistió una sonrisa en su cara durante todo el show. Nosotros disfrutamos todo su despliegue musical y audiovisual porque él también así lo hizo. Agradecido de las personas que lo acompañan y hacen todo posible para que él esté cómodo en el escenario, nos explicó cómo unas cámaras Xbox o Kinect muestran cada uno de sus movimientos y así visualizar en vivo sobre la pantalla detrás de él.

En escena vemos desplegados de lado a lado un piano de cola ubicado a uno de los extremos del escenario además de un contrabajo, un harmonizer, un sintetizador para bases y solos, un set de percusión junto con una batería al otro lado del escenario, un bajo eléctrico y una guitarra. Poseedor de una garra y energía vibrante comenzó su show saltando y corriendo por el escenario dirigiéndose sin escalas a loopear diferentes percusiones de lo que sería ‘Don’t you worry about a thing’ de Stevie Wonder, que sólo dejó de lado para volcarse a la intimidad de su piano y guitarra en ‘Hideaway’. Presentó ‘In my room’, su versión de la clásica canción de los Beach Boys y explicó el significado de tener una habitación, un propio universo. Luego pasó a un tema propio, ‘Saviour’, muy funkie y rebalsante de groove en el que dividió a la audiencia en dos e hizo cantar partes de la canción a cada una de ellas respectivamente, volviendo el show aún más participativo de lo que era hasta ese entonces. El público pidió un bis antes de que se despida de Buenos Aires por completo y Jacob nos regaló su propia versión del éxito de Los Beatles, ‘Blackbird’, cantada en un juego de voces junto con los que tuvimos el enorme gusto de presenciar su primera vez aquí.

 

Un hombre con desbordante talento y creatividad que no deja afuera las posibilidades que la tecnología brinda, ya que así fue como llegó a los oídos de su padrino musical Quincy Jones, quien también participa en uno de sus videos. Esto nos clarifica que podemos llegar a donde queramos, no hay excusas hoy en día mientras tengamos acceso a Internet y algo con potencial por ser visto y escuchado.

Un hombre que en escena muestra sentirse cómodo, tan cómodo como si estuviese en su propio cuarto.

 

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